{"id":1801,"date":"2024-08-22T00:28:21","date_gmt":"2024-08-22T00:28:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/?p=1801"},"modified":"2024-08-22T00:33:24","modified_gmt":"2024-08-22T00:33:24","slug":"la-sensacion-de-carencia-y-el-sufrimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/2024\/08\/22\/la-sensacion-de-carencia-y-el-sufrimiento\/","title":{"rendered":"La Sensaci\u00f3n de Carencia y el Sufrimiento."},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"1801\" class=\"elementor elementor-1801\" data-elementor-settings=\"[]\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-section-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-a70448f elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"a70448f\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-b38d0c4\" data-id=\"b38d0c4\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-c35feda elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"c35feda\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">A\u00fan las tortugas, en su caparaz\u00f3n, que podr\u00eda separarlas de todo a su alrededor, comparten un viaje juntas.<\/h2>\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-da1abc6 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"da1abc6\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-44da001\" data-id=\"44da001\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-5575ee1 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"5575ee1\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-text-editor elementor-clearfix\"><p><\/p>\n<p>La sensaci\u00f3n de carencia (lack, en ingl\u00e9s) crea sufrimiento, en buddhismo conocemos las 4 Nobles Verdades que nos llevan a entender que todo ser vivo desde que nace siente sufrimiento (dukkha) y, el buddhismo, nos ense\u00f1a a entender las causas del sufrimiento, su cese (m\u00e1s conocido como nirvana) y, el \u00d3ctuple Sendero &#8211; que nos conduce a la pr\u00e1cticas meditativas que a su vez nos ayudan al cese del sufrimiento. Estas ense\u00f1anzas son muy llamativas para las personas que nos encontramos en medio de situaciones de duelo y sufrimiento, sin embargo, a lo largo de nuestra l\u00ednea de vida existe la sensaci\u00f3n de carencia, incomodidad, enfermedad hasta que llega nuestra muerte. Las ense\u00f1anzas buddhistas antiguas nos hablan de tres tipos de dukkha: el primer tipo de dukkha es el sufrimiento f\u00edsico y mental, incluyendo la sensaci\u00f3n de separaci\u00f3n de los dem\u00e1s y del sufrimiento que causa estar en donde no queremos con quien no queremos; el segundo tipo de dukkha es la impermanencia, todo cambia y acaba , lo bueno y lo malo, hasta la vida misma; el tercer tipo de dukkha es el egocentrismo de encerrarnos en nuestras propias experiencias y esto hace sentirnos solos, separados de los dem\u00e1s. El sentido de carencia (lack) implica que siempre estamos tratando de sentirnos reales, es decir, siempre tratamos de encontrar un fundamento en este mundo; en pocas palabras, nuestra carencia representa el v\u00ednculo entre dukkha (nuestra incapacidad para ser felices) y annatta (sin s\u00ed-mismo), porque sospechamos que no somos tan reales como creemos serlo, y esa es la fuente del dukkha m\u00e1s profundo, de nuestra peor angustia.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda buddhista lleg\u00f3 a occidente adapt\u00e1ndose a las diferentes culturas, por supuesto no se puede ser igual en M\u00e9xico que en Estados Unidos ya que tenemos diferentes creencias, cultura y tradiciones.<\/p>\n<p>La interdependencia de nuestro mundo globalizado, dice David Loy, ha beneficiado al conocimiento desde oriente a occidente para estas pr\u00e1cticas y ense\u00f1anzas, sin embargo, estas ense\u00f1anzas se han ido adaptado para ser m\u00e1s accesibles para todos.&nbsp; Las traducciones de textos desde la antig\u00fcedad tambi\u00e9n han ido cambiando estas ense\u00f1anzas, y ahi encontramos una de las principales ense\u00f1anzas de Buda, &#8220;cuestiona cualquier cosa que te cause duda&#8221;.<\/p>\n<p>El maestro Zen y acad\u00e9mico, David Loy, en su libro &#8220;Dinero, Sexo, Guerra y Karma&#8221;, nos comparte su teor\u00eda de los &#8220;tres venenos institucionalizados&#8221; y por supuesto nos hace entender que estamos en una situaci\u00f3n muy diferente de la \u00e9poca y lugar en donde vivi\u00f3 el Buda. El nos habla de la importancia de transformar estos tres venenos: la codicia en generosidad, la animadversi\u00f3n en benevolencia y el enga\u00f1o o ignorancia en sabidur\u00eda, \u00bfpor qu\u00e9 los llama &#8220;institucionalizados&#8221;? porque son las versiones colectivas de las cuales tambi\u00e9n debemos ocuparnos: los sistemas econ\u00f3micos institucionalizan la codicia, el militarismo institucionaliza la animadversi\u00f3n, y los medios de informaci\u00f3n institucionalizan la ignorancia y el enga\u00f1o.<\/p>\n<p>David Loy nos comparte cu\u00e1l es el problema m\u00e1s importante en estos momentos: es el cambio clim\u00e1tico y la crisis ecol\u00f3gica, sin embargo, la mayor\u00eda de las personas no ve la seriedad del problema. Aqu\u00ed tambi\u00e9n hay sensaci\u00f3n de carencia, ya que nuestros problemas personales fundamentales son la ilusi\u00f3n de estar separados de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>David Loy nos comparte: <em>&#8221; El buddhismo socialmente comprometido no implica la formaci\u00f3n de un movimiento social particular. No obstante, y junto con otras espiritualidades comprometidas, si pudiera desempe\u00f1ar un importante papel en lo que se ha ido convirtiendo en un movimiento global en favor de la paz y la justicia social. El buddhismo aporta un \u00e9nfasis en la pr\u00e1ctica espiritual personal, un compromiso con la inofensividad, la flexibilidad impl\u00edcita en la impermanencia y la insustancialidad (anatta y shunyatta), junto con la comprensi\u00f3n de que finalizar con nuestro propio dukkha requiere que nos ocupemos del dukkha de los dem\u00e1s. &#8220;<\/em><\/p><\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A\u00fan las tortugas en su caparaz\u00f3n que podr\u00eda separarlas de todo a su alrededor, comparten un viaje juntas.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1803,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1801","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/IMG-20240805-WA0009.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1801","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1801"}],"version-history":[{"count":22,"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1801\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1824,"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1801\/revisions\/1824"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1803"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1801"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1801"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1801"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}