{"id":2019,"date":"2025-01-25T03:27:58","date_gmt":"2025-01-25T03:27:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/?p=2019"},"modified":"2025-01-25T03:31:15","modified_gmt":"2025-01-25T03:31:15","slug":"como-manejar-el-karma-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/2025\/01\/25\/como-manejar-el-karma-2\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo manejar el Karma (2)"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"2019\" class=\"elementor elementor-2019\" data-elementor-settings=\"[]\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-section-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-8b0b96b elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"8b0b96b\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0f0c567\" data-id=\"0f0c567\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2f5c275 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"2f5c275\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-text-editor elementor-clearfix\"><div class=\"elementor-section-wrap ui-sortable\"><section id=\"\" class=\"elementor-element elementor-element-edit-mode elementor-element-d0385fc elementor-section elementor-top-section elementor-section-boxed elementor-section-height-default\" data-id=\"d0385fc\" data-element_type=\"section\" data-model-cid=\"c36\"><div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default ui-sortable\"><div id=\"\" class=\"elementor-element elementor-element-edit-mode elementor-element-fc6927a elementor-element--toggle-edit-tools elementor-column elementor-top-column ui-resizable\" data-id=\"fc6927a\" data-element_type=\"column\" data-col=\"100\" data-model-cid=\"c37\"><div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated ui-sortable\"><div id=\"\" class=\"elementor-element elementor-element-edit-mode elementor-element-f59aadb elementor-element--toggle-edit-tools elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"f59aadb\" data-element_type=\"widget\" data-model-cid=\"c38\" data-widget_type=\"text-editor.default\"><div class=\"elementor-widget-container\"><div class=\"elementor-text-editor elementor-clearfix elementor-inline-editing\" data-elementor-setting-key=\"editor\" data-elementor-inline-editing-toolbar=\"advanced\"><p>\u201c\u00bfQu\u00e9 vamos a hacer con el karma? No tiene sentido pretender que el karma no se ha convertido en un problema para el buddhismo contempor\u00e1neo. Si somos honrados con nosotros mismos, la mayor\u00eda no estamos muy seguros acerca de c\u00f3mo entenderlo. Junto con su gemelo, el renacimiento, el karma siempre ha sido una ense\u00f1anza buddhista fundamental, pero no sabemos -literalmente- c\u00f3mo debe interpretarse. A menudo se ha considerado el karma como una \u201cley moral\u201d del universo, impersonal y determinista, con un c\u00e1lculo preciso de causa y efecto comparable a las leyes de la f\u00edsica de Newton.\u00a0 Pero este entendimiento puede conducir a los buddhistas modernos a un caso agudo de \u201cdisonancia cognitiva\u201d, pues la causalidad f\u00edsica sobre el mundo descubierta por la ciencia moderna no parece permitir un mecanismo de este tipo.\u201d<\/p><p>\u201cExisten al menos otros dos problemas con la forma tradicional en que se ha venido entendiendo el karma.\u00a0 Uno de ellos son sus desafortunadas implicaciones para muchas sociedades buddhistas asi\u00e1ticas, donde se ha ido desarrollando una contraproducente brecha entre el Sangha y el laicado.\u00a0 Aunque el Canon Pali deja muy claro que los laicos tambi\u00e9n pueden realizar la liberaci\u00f3n, la principal responsabilidad espiritual de los laicos buddhistas, tal y como se comprende popularmente en la actualidad, no es seguir el camino ellos mismos sino mantener al monacato.\u00a0 De este modo, los laicos, tanto hombres como mujeres, obtienen\u00a0<em>punna<\/em>, \u201cm\u00e9rito\u201d,\u00a0 un concepto que convierte el karma en un objeto de consumo. Al acumular m\u00e9rito esperan obtener un renacimiento favorable,\u00a0 que a algunos les ofrecer\u00e1 la oportunidad de ser\u00a0<em>bhikkhus<\/em>\u00a0o\u00a0<em>bhikkunis<\/em>\u00a0en la pr\u00f3xima ocasi\u00f3n. Pero m\u00e1s a menudo se considera que montones de m\u00e9rito implican renacer en el seno de una familia rica o acertar la loter\u00eda en esta vida. Este enfoque convierte el buddhismo en una forma de \u201cmaterialismo espiritual\u201d, porque las ense\u00f1anzas buddhistas se est\u00e1n utilizando para obtener recompensas materiales.\u201d<\/p><p>\u201cOtra ense\u00f1anza buddhista b\u00e1sica es la impermanencia, que en este contexto nos recuerda que las doctrinas hinduistas y buddhistas acerca del karma y el renacimiento cuentan con una historia, que ha evolucionado con el tiempo. Las primeras ense\u00f1anzas brahm\u00e1nicas tend\u00edan a entender el karma mec\u00e1nica y ritualistamente. Realizar un sacrificio de la manera adecuada provoca de forma invariable las consecuencias deseadas.\u00a0 Si estas consecuencias no se manifestaban, era porque o bien\u00a0 se hab\u00eda cometido un error en el procedimiento, o bien los efectos causales se hab\u00edan retrasado, tal vez hasta la siguiente vida (implicando la reencarnaci\u00f3n). La revoluci\u00f3n espiritual del Buddha transform\u00f3 este enfoque ritualista de conseguir lo que se quiere obtener de la vida en un principio moral al concentrarse en\u00a0<em>ceta<\/em>, \u201cmotivaciones, intenciones\u201d.\u00a0<em>Cetana<\/em>\u00a0es la clave para comprender porqu\u00e9 convirti\u00f3 el karma en \u00e9tica. \u201c<\/p><p>\u201cPara comprender la innovaci\u00f3n del Buddha resulta \u00fatil distinguir los tres aspectos de un acto moral: los resultados que busco; la regla moral que sigo (por ejemplo, un precepto buddhista o un mandamiento cristiano; tambi\u00e9n los procedimientos rituales), y mi actitud mental o motivaci\u00f3n cuando hago algo. Aunque estos aspectos no pueden separarse entre s\u00ed, ponemos el \u00e9nfasis en uno m\u00e1s que en otros, de hecho, eso es lo que solemos hacer.\u00a0 No es ninguna casualidad que en la moderna filosof\u00eda moral existan tambi\u00e9n tres tipos principales de teor\u00edas: Las teor\u00edas\u00a0<em>utilitaristas<\/em>\u00a0se concentran en las consecuencias; las teor\u00edas\u00a0<em>deontol\u00f3gicas<\/em>\u00a0se concentran en principios generales como los Diez Mandamientos; y las teor\u00edas\u00a0<em>virtuosas<\/em>\u00a0se concentran en el car\u00e1cter y los motivos propios.\u201d<\/p><p>\u201cEl t\u00e9rmino s\u00e1nscrito original karma\u00a0<em>(kamma<\/em>\u00a0en pali) significa literlmente \u201cacci\u00f3n\u201d, mientras que\u00a0<em>vipaka<\/em>\u00a0es el resultado k\u00e1rmico de la acci\u00f3n (tambi\u00e9n denominado\u00a0<em>su<\/em>\u00a0<em>phala<\/em>, \u201cfruto\u201d). Tal y como todo ello sugiere, la cuesti\u00f3n importante aqu\u00ed es que nuestras acciones tienen consecuencias y, m\u00e1s en concreto, que nuestras acciones moralmente relevantes tienen consecuencias moralmente relevantes que van m\u00e1s all\u00e1 de sus efectos inmediatos. En las formas m\u00e1s populares de su entendimiento, la ley del karma y del renacimiento es una manera de intentar comprender c\u00f3mo nos tratar\u00e1 el mundo en el futuro, que a su vez implica, de manera m\u00e1s inmediata, que debemos aceptar nuestra responsabilidad en todo lo que nos sucede ahora, como una consecuencia de algo de debimos hacer antes. \u201cSi nac\u00ed ciego, bueno, debe ser por mi culpa\u201d Esa forma de pensar esta equivocada en el significado revolucionario de la reinterpretaci\u00f3n de Buddha. \u201c<\/p><p>\u201cEl karma puede comprenderse mejor como la llave del desarrollo espiritual:\u00a0<em>como puede transformarse nuestra situaci\u00f3n vital al transformar las motivaciones de nuestras acciones ahora mismo.\u00a0<\/em>Cuando a\u00f1adimos las ense\u00f1anzas buddhistas acerca del sin s\u00ed-mismo- en terminos modernos, la sensaci\u00f3n del s\u00ed-mismo es un constructo mental-, vemos que el karma no es algo que tenga el s\u00ed-mismo, sino que es la sensaci\u00f3n del s\u00ed-mismo, y lo que es la sensaci\u00f3n del s\u00ed-mismo es lo que cambia seg\u00fan las elecciones conscientes de cada uno. \u201cYO\u201d me (re)construyo a m\u00ed mismo a partir de lo que \u201cYO\u201d hago intencionadamente, por que \u201cmi\u201d sensaci\u00f3n del s\u00ed-mismo es un precipitado de los patrones habituales de pensamiento, sensaci\u00f3n y acci\u00f3n.\u00a0 Igual que mi cuerpo est\u00e1 compuesto de los alimentos consumidos, tambi\u00e9n mi car\u00e1cter esta compuesto de elecciones consciente, pues \u201cYO\u201d estoy construido por mis actitudes mentales repetidas y consistentes. La gente es \u201ccastigada\u201d o \u201crecompensada\u201d no por lo que han hecho, sino por lo que han devenido, y lo que hacemos intencionalmente es lo que nos convierte en lo que somos.\u201d<\/p><p>\u201cLo que hago esta motivado por lo que pienso. Las acciones intencionadas, repetidas una y otra vez, se convierten en h\u00e1bitos. Los patrones habituales de pensamiento, sensaci\u00f3n, acci\u00f3n y reacci\u00f3n construyen, constituyen y componen mi sensaci\u00f3n del s\u00ed-mismo: el tipo de persona que soy. El tipo de persona que soy no determina por completo lo que me sucede, pero afecta en grado sumo lo que sucede y como respondo ante ello.\u00a0 \u00a0La confesi\u00f3n y el arrepentimiento tambi\u00e9n son nuestra manera de admitir, tanto a los dem\u00e1s como a nosotros mismos, que nos esforzamos en no permitir que algo que hemos hecho o devenido (o seguimos siendo) se convierta en una tendencia habitual que forme parte de nuestra sensaci\u00f3n del s\u00ed-mismo.\u201d<\/p><p>\u201cCuando cambia tu mente, tambi\u00e9n cambia el mundo. Y cuando respondemos de forma distinta al mundo, el mundo tambi\u00e9n nos responde de manera diferente.\u201d<\/p><p>\u201cLa gente no s\u00f3lo se da cuenta de lo que hacemos , sino que se da cuente de por qu\u00e9 lo hacemos.\u201d<\/p><p>Cuanto m\u00e1s me motiva la codicia, la animadversi\u00f3n y el enga\u00f1o o la ignorancia, m\u00e1s debo manipular al mundo para obtener lo que deseo , y en consecuencia m\u00e1s alienado me siento y m\u00e1s alienados se sienten los dem\u00e1s cuando se dan cuenta de que han sido manipulados. Esta mutua desconfianza anima a ambas partes a manipular m\u00e1s. Por otro lado, cuanto m\u00e1s motivadas por la generosidad, la benevolencia y la sabidur\u00eda acerca de la interdependencia estan mis acciones, m\u00e1s puedo relajarme y abrirme al mundo. Cuanto m\u00e1s me siento formando parte del mundo y genuinamente conectado con los dem\u00e1s, menos inclinado me sentir\u00e9 a utilizarlos y por ello m\u00e1s inclinados se sentir\u00e1n ellos a confiar y abrirse a m\u00ed.\u201d<\/p><p>\u201cEsta comprensi\u00f3n m\u00e1s naturalistas del karma no significa que debamos necesariamente excluir otras posibilidades tal vez m\u00e1s misteriosas, que tienen que ver con las consecuencias de nuestras motivaciones para el mundo en el que vivimos.\u00a0 Puede muy bien que existan otros aspectos de causa y efecto k\u00e1rmicos que no puedan comprenderse con tanta facilidad. En cualquier caso, lo que esta claro es que el karma utilizado \u201cpara transformar mi situaci\u00f3n vital transformando mis motivaciones ahora mismo\u201d no es una doctrina fatalista. M\u00e1s bien al contrario: resulta dif\u00edcil imaginar una ense\u00f1anza espiritual mas capacitadora. No se nos dice que aceptemos pasivamente las circunstancias problem\u00e1ticas de nuestra vida.\u00a0 En lugar de ello, se nos anima a mejorar nuestras vidas espirituales y situaciones mundanas tratando esas circunstancias con generosidad, benevolencia y sabidur\u00eda no dual.\u201d<\/p><p style=\"text-align: right;\"><em>Libro: Dinero, Sexo, Guerra y Kama; C\u00f3mo manejar el karma; David Loy.<\/em><\/p><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/section><\/div><div id=\"elementor-add-new-section\" class=\"elementor-add-section elementor-visible-desktop\" data-view=\"choose-action\"><div class=\"elementor-add-section-inner\"><div class=\"elementor-add-new-section\"><div class=\"elementor-add-section-area-button elementor-add-section-button\" title=\"Agregar Nueva Secci\u00f3n\">\u00a0<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Libro: Dinero, Sexo, Guerra y Karma, David Loy<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2012,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2019","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/zen-meditation-yoga-spirituality-butterfly-nature-minimalistic-buddhism-zen-zen-zen-zen-zen-meditation-meditation-yoga-yoga-5533537.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2019","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2019"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2019\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2026,"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2019\/revisions\/2026"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2012"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2019"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2019"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2019"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}