{"id":2162,"date":"2026-02-20T22:30:55","date_gmt":"2026-02-20T22:30:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/?p=2162"},"modified":"2026-02-20T22:34:49","modified_gmt":"2026-02-20T22:34:49","slug":"el-trato-especial-del-cuerpo-segun-el-budismo-dogeniano-erik-morosini","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/2026\/02\/20\/el-trato-especial-del-cuerpo-segun-el-budismo-dogeniano-erik-morosini\/","title":{"rendered":"EL TRATO ESPECIAL DEL CUERPO (seg\u00fan el budismo Dogeniano) Erik Morosini."},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"2162\" class=\"elementor elementor-2162\" data-elementor-settings=\"[]\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-section-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-6f6d4d1 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"6f6d4d1\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-7610037\" data-id=\"7610037\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-a8ed336 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"a8ed336\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-text-editor elementor-clearfix\"><\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-9716949 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"9716949\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-41ef5af\" data-id=\"41ef5af\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-1258e78 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"1258e78\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-text-editor elementor-clearfix\"><p>Si el Zen es en primer lugar un acontecimiento o una experiencia, no es una experiencia cualquiera.\u00a0 Este acontecimiento debe provocar un salto pr\u00e1ctico y comprobable.\u00a0 Este salto debe conducirnos de lo conocido a lo desconocido, y con ello no se est\u00e1 sugiriendo mundos paralelos o sutiles exclusivamente, sino, ante todo, entendiendo ese &#8220;desconocido&#8221; como algo no vivido con anterioridad o algo no pensado a\u00fan. Este tipo de acontecimiento deber\u00eda de producir un cambio en nosotros que nos invitar a cuestionar, suspender, diluir o disolver nuestras maneras habituales de percibir las cosas, nuestro mundo, el mundo, la realidad percibida, para as\u00ed rescatar, restaurar, formular la viveza de lo experimentado o vivido y as\u00ed designarlo de nuevo con frescura; traduciendo eso vivido, de lo que parece parecido, de manera diferente.<\/p><p>El Zen es pues una re-visi\u00f3n, re-lectura de toda versi\u00f3n convencional del mundo e incluso de uno mismo. El Zen y la vida son en este sentido absolutamente lo mismo, una oscilaci\u00f3n nunca paralizada, una vacilaci\u00f3n nunca resuelta, entre lo convencional y lo intempestivo; entre lo-nuevo-que-envejece y lo-vivo-que-rejuvenece; el Zen as\u00ed visto o considerado recicla lo que parec\u00eda vetusto y descartable.\u00a0 Este Zen es verdaderamente ecol\u00f3gico.<\/p><p>En todo este periplo, el Zen pone el cuerpo como el territorio fundamental de la experiencia.\u00a0 Por eso ese instante cultivado se da y se puede dar en cualquier actividad que realicemos, por peque\u00f1a o grande que sea; por importante o sin sentido que sea. Por esta raz\u00f3n para el Zen cualquier aspiraci\u00f3n a que pase algo grandioso, serio o interno en nuestra vida, no es otra cosa que una ilusi\u00f3n.\u00a0 Y lo es porque TODO EL TIEMPO ESTA PASANDO eso.\u00a0 La reconciliaci\u00f3n con uno mismo, para el Zen, est\u00e1 a nuestra disposici\u00f3n en <span style=\"text-decoration: underline;\">todo momento<\/span>, mientras tengamos un cuerpo, claro est\u00e1.<\/p><p>Esa fantas\u00eda rom\u00e1ntica de unidad que nos <span style=\"text-decoration: underline;\">marque,<\/span> no es otra cosa que la prueba fehaciente de nuestra divisi\u00f3n interna. Tal vez por eso para el Zen al zambullirnos en la inmediatez podr\u00e1 llegar el momento en que nos percatemos que no ten\u00edamos raz\u00f3n de estar ansiosos por llegar a ser lo que ya somos.<\/p><p>Entonces s\u00ed queremos hablar de Zen como experiencia-acontecimiento habr\u00e1 que hacerlo ante todo, por y del cuerpo. Pongamos las cartas sobre la mesa de una vez y por todas: cada vez que practicamos desarrollar nuestra atenci\u00f3n, no podemos evitar darnos cuenta de algo absolutamente obvio, el cuerpo ya esta all\u00ed antes de que nos di\u00e9ramos cuenta de la situaci\u00f3n. En otras palabras, la mente se percata m\u00e1s tarde de un hecho que ya estaba ah\u00ed. Todas y todos hemos vivido esa experiencia, es muy natural y es muy humana.<\/p><p>Para Dogen este cuerpo es un sistema que designa cada instante de nuestra vida y remite, a su vez, a cada uno de esos instantes. Seguramente por ello Dogen dijo alguna vez, &#8220;<em>el despertar comienza con el cuerpo&#8221;<\/em>. Si entendemos esta frase podemos claramente entender por qu\u00e9 raz\u00f3n el maestro Zen Nansen le contest\u00f3 a Joshu <em>&#8220;la vida cotidiana es el Dao&#8221;<\/em> la cotidianidad vivida con este cuerpo es considerada por el Zen como todo el Camino, lo que equivale a decir que es la \u00fanica V\u00eda posible.<\/p><p>Con esto en mente, las frases Zen de <em>&#8220;somos nuestra vida; nuestra vida es lo que somos en\/con el cuerpo&#8221;<\/em> toman una dimensi\u00f3n m\u00e1s clara. <em>&#8220;La pr\u00e1ctica, entrenamiento por el cuerpo, es lo que despierta la sabidur\u00eda del ser entero&#8221;<\/em>.<\/p><p>Este \u00e9nfasis pr\u00e1ctico que nunca pasa a lo invisible e imperceptible, es lo que hace que el Zen sea practicado con ah\u00ednco o bien, descartado como algo profundamente no espiritual. Este situarnos <em>aqu\u00ed<\/em> donde esta este cuerpo nuestro <em>ahora<\/em> es esa manifestaci\u00f3n corporal inmediata de cada uno y cada una de nosotras.<\/p><p>Este nuestro cuerpo, en el Zen, es medio y mensajero; escenario y escenificaci\u00f3n de la vida.\u00a0 Es la materia (f\u00edsica, corporal) predicando a la mente para que esta aprenda a plegarse a las sutiles incitaciones de la vida.\u00a0 As\u00ed es como, en el Zen, el cuerpo alumbra la memoria de la existencia. Al menos intentar alcanzar, lo naciente.<\/p><p>El Zen no es otra cosa que una tarea de remontar, cada vez, la experiencia, que por definici\u00f3n es algo in\u00e9dito y fugaz.\u00a0 Porque lo vivaz nunca se repite. As\u00ed, en el Zen, la experiencia-acontecimiento mismo es una pr\u00e1ctica que requiere ejercitarse, con este cuerpo.<\/p><p>Parecer\u00eda extra\u00f1o se\u00f1alar que la pr\u00e1ctica REPETIDA sirve para transformar la experiencia en constante novedad.\u00a0 Pero as\u00ed es, es una porosidad experiencial.<\/p><p>Por un lado, el Zen hace lo siguiente: cultiva el instante de la experiencia, lo atiende y luego, en ocasiones, lo transforma en relato. De este modo toda experiencia convoca y provoca un narrar, un decir.<\/p><p>Por esta raz\u00f3n no hay paradoja o no hay conflicto al disponer de teor\u00edas acerca del Zen, lo que el Zen nos capacita hacer el destilar pensamiento, esto nos ayudar\u00e1 a descubrir otros argumentos, otros puntos de vista, otros conocimientos, otras hermen\u00e9uticas, desterrando en lo posible la toxicidad de frases o ideas que repetimos por imposici\u00f3n ajena o por puro h\u00e1bito. Por norma, en occidente, presentamos pensamientos de la abstracci\u00f3n, y dejamos m\u00e1s a un lado un pensar que arranque de un estilo de vida.\u00a0 El primero se apoya m\u00e1s en sistemas abstractos -dogmas religiosos, metaf\u00edsica, etc.- que buscan alcanzar la manera de sistemas ordenados de proposiciones, ideolog\u00edas afines, adhesiones, membres\u00edas o afiliaciones a postulados que incluyen reglas de validaci\u00f3n, que implican por lo general, reconocimiento de una autoridad o jerarqu\u00edas de control.\u00a0 Dentro de estos sistemas uno busca ser validado y no necesariamente se espera que cambie su vida. El segundo es s\u00f3lo otra manera de pensar cuyo centro de atenci\u00f3n est\u00e1 en acontecimientos capaces de provocar o facilitar la elaboraci\u00f3n de lenguajes distintos. Este segundo sistema parte de la vida corriente, compartida, sociol\u00f3gicamente observable, de todo ser humano com\u00fan.\u00a0 No busca plantear o configurar un sistema completo y exhaustivo que todo lo justifique.\u00a0 Todas sus afinidades son electivas, sin estructuraci\u00f3n de acuerdo con el lineamiento de una instituci\u00f3n jer\u00e1rquica.\u00a0 Aqu\u00ed la vida es el camino.\u00a0 En s\u00edntesis, esta es la b\u00fasqueda de un saber-de-la-experiencia que pretende engendrar una conciencia distinta de las cosas, que el seguidor constata en \u00e9l mismo y de la que se aprovecha para desarrollar un distinto pensar.\u00a0 El Zen prefiere la cercan\u00eda de este segundo sistema, SIN permanecer indiferente al primero. Por eso NUNCA evita la teor\u00eda, s\u00f3lo que toma el camino donde la escolastizaci\u00f3n no es su meta. Tal vez nos preguntemos \u00bfpor qu\u00e9 hace esto el Zen? Y la respuesta ser\u00eda porque considera que el pensamiento explicitado es parte de lo ya dicho, por lo que prefiere expresar algo todav\u00eda no pensado.<\/p><p>Esta es la muy mencionada migraci\u00f3n del Zen de lo ya dicho hacia algo que queda por decir. Entonces, el Zen, no s\u00f3lo se ci\u00f1e a un salto hacia algo, el Zen sala, se zambulle en la inmediatez y se busca hacer salto, ser salto hasta integrarse en el agua de los acontecimientos. No se trata de una experiencia puramente mental.<\/p><p>El Zen es pues un entrenamiento por el cuerpo, que despierta la sabidur\u00eda del ser entero. El cuerpo marca la contig\u00fcidad y la continuidad que definen la condici\u00f3n humana, induciendo un nuevo discurso sobre la existencia personal. Ofrece una conciencia expandida del cuerpo que siempre es provisoria, no permanece. Conteniendo el riesgo de una progresiva disoluci\u00f3n. Por ello buscar\u00e1 siempre validarse o revalidarse cada momento o cada d\u00eda en &#8220;la pr\u00e1ctica&#8221;.<\/p><p>De esta manera para el Zen la vida es una representaci\u00f3n localizada en cada persona. Y el protagonista de dicha obra ES el cuerpo. Este cuerpo es lo predominante ya que se asienta en la inmediatez de lo material, es el soporte f\u00edsico que proporciona emplazamiento y escena de nuestro ciclo vital.<\/p><p>Si te toman tus signos vitales s\u00f3lo pueden hacerlo en el presente, y con esto se aseguran que tu actuaci\u00f3n personal dura y se prolonga, a\u00fan. El cuerpo ES protagonista. Por supuesto que la mente es importante ya que permite producir una conciencia refleja de lo que el cuerpo vive pasivamente en el escenario existencial.\u00a0 Pero recordemos que para el Zen cuando la mente quiere producir realidad, lo que fabrica es precisamente lo contrario: crea la confusi\u00f3n de quien mira el mundo al rev\u00e9s de c\u00f3mo ser\u00eda realmente (porque extiende certificados de representaci\u00f3n).<\/p><p>Para el Zen\u00a0<strong>el cuerpo es lo \u00fanico que de una persona vive. Y la mente advierte la vida, la dice, o la desdice, a veces la afirma, frecuentemente la niega, la tergiversa, la confunde.<\/strong><\/p><p>Dogen insiste en decir que el cuerpo ignora, a menudo, su condici\u00f3n de inevitable protagonista, y se deja manipular por una mente considerada como central y sustancial, que lo intenta todo con tal de situarlo err\u00f3neamente en el lugar antagonista.\u00a0 Con esto Dogen nos dice que la mente asume un protagonismo que s\u00f3lo consigue sostener al precio de distorsionar la condici\u00f3n de la persona.\u00a0 Recordemos que la persona es por naturaleza sin-sustancia, por ello es que, para el Zen, toda vida es anterior a cualquier saber.\u00a0 Pero cuando la mente-conciencia reflejo del ser humano en alg\u00fan asunto toma riendas abusivamente, se manifiesta con retraso, sin saber que el cuerpo ya vivi\u00f3 algo que la raz\u00f3n pura ahora intenta, a destiempo, representar.<\/p><p>Le corresponder\u00e1 a la palabra inclinar la balanza ya sea hacia el protagonismo del cuerpo o de la mente. Para Dogen, al referirse a un ser humano, lo sustenta en tres pilares: cuerpo biol\u00f3gico, mente y lenguaje.\u00a0 La concordia entre ellos, se dice que siempre es din\u00e1mica. Por ejemplo, la meditaci\u00f3n sentada: el cuerpo ah\u00ed sentado parece un barco; este barco navega, oscila en su suave respiraci\u00f3n. Gracias al cuerpo, navegar es estar ya en la otra orilla. Cuerpo que camina, cuerpo en movimiento balanceado. Es en el organismo biol\u00f3gico donde reside lo vivo, s\u00f3lo en contacto con eso vivo puede la persona reconocer el renacimiento constante de la vida, de su vida, logrando expresarla con palabras capaces de convencerse a s\u00ed mismo, y acaso a los dem\u00e1s.\u00a0 Uno sabe que est\u00e1 vivo al descubrir que respira, y si lo pensamos bien, la respiraci\u00f3n s\u00f3lo tiene un objeto, su continua y renovada recreaci\u00f3n.<\/p><p>Cuando uno experimenta o vive algo, esto precede a pensarlo. Pero nosotros estamos habituados a pensar lo que no se ha vivido, sino s\u00f3lo especularlo y esto nos condena a un raciocinio hueco o a vana fantas\u00eda. Limita y distrae del <em>flujo de lo humano.<\/em><\/p><p>\u00bfCu\u00e1ndo es que lo pensado se vuelve humano? Cuando adquiere palabras que le permitan rimar con la vida que convoca o evoca.\u00a0 En el Zen lo <em>genuinamente humano\u00a0<\/em>se manifiesta antes que nada en lo biol\u00f3gico (tu respiraci\u00f3n, tu digesti\u00f3n, tus evacuaciones, tu reproducci\u00f3n, tus secreciones), esto biol\u00f3gico acerca lo humano a lo animal y busca trascenderlo. Pero hay que tener en cuenta algo muy importante al respecto: s\u00f3lo cuando en una persona lo corporal esta debidamente establecido y reconocido, s\u00f3lo entonces lo biol\u00f3gico se siente en condiciones de autorizar la intervenci\u00f3n o manifestaci\u00f3n asombrosa de una raz\u00f3n que, ahora s\u00ed, se orienta hacia su progresiva humanizaci\u00f3n. Esta es entonces una raz\u00f3n donde lo especulativo no se separa ni un solo instante de lo emotivo.\u00a0 Esto nos permitir\u00e1 acceder a la condici\u00f3n despierta. <strong>El cuerpo es as\u00ed la v\u00eda de transmisi\u00f3n que la vida se otorga a fin de reunir, en una sola condici\u00f3n, lo extremadamente material con lo extremadamente sutil.<\/strong><\/p><p>El cuerpo es para el Zen, de manera realista, belleza y fealdad; luz y sombra; atractivo y horror. Que yo est\u00e9 relacionado con mi cuerpo, de ning\u00fan modo significa que yo lo posea.\u00a0 Nuestro cuerpo es perfecto y abyecto (deformidades, enfermedades, achaques, mortalidad). Ya se dec\u00eda por ah\u00ed que no poseemos una comprensi\u00f3n inmediata de las acciones y reacciones de nuestro cuerpo, es decir, no lleva adherida una entretela de significaci\u00f3n que le resulte propia. A veces, mi contacto con mi propio cuerpo, me priva, precisamente de cualquier sentido que yo pueda considerar un\u00edvoco.\u00a0 Por eso, toda tarea de aclaraci\u00f3n de mi existencia tiene que ser reiterada, una y otra vez, como parte de mi responsabilidad ante la vida que el cuerpo (me) manifiesta, pero sin que forzosamente yo la entienda.<\/p><p>Es maravilloso saber que para Dogen, el cuerpo humano no s\u00f3lo no es obst\u00e1culo para la realizaci\u00f3n de la persona, sino que, al contrario se transforma en veh\u00edculo de su realizaci\u00f3n. Cuerpo como receptor inevitable de la vida humana, as\u00ed como ejecutor inevitable de lo humano.\u00a0 Dogen dijo <em>&#8220;Este saco de piel contemplado como cuerpo en el momento presente es la totalidad del universo en las diez direcciones, puesto que constituye el cuerpo real&#8221;.<\/em><\/p><p>Es con este cuerpo que uno practica, entiende las cosas como son, experimenta la existencia cotidiana y consigue despertar.<\/p><p>Sin este cuerpo no podr\u00edamos experimentar la budeidad o la Gracia Divina. Es pues un instrumento que nos permite conectar con la realidad percibida.\u00a0 Para Dogen el cuerpo no constitu\u00eda una unidad por el simple hecho de depender de muchos factores biol\u00f3gicos, mentales y ambientales. El cuerpo para Dogen era Mui Shi Nin u hombre lleno de atributos potenciales a especificar. Tampoco para Dogen el cuerpo era la suma de una colecci\u00f3n de elementos separados, por eso dijo<em> &#8220;no existe separaci\u00f3n entre cuerpo, Alma y mundo&#8221;<\/em>. En este cuerpo, no arm\u00f3nico, se anida lo mejor y lo peor de lo que podemos concebir o imaginar como propio de una persona. El cuerpo para Dogen es shibumi algo \u00e1spero y rudo; y tampoco es un cuerpo que tenga u otorgue una identidad clara, permanente y satisfactoria porque es wabi o erosionado y ruinoso sin dejar de ser sabi o sencillo, sin vueltas, tal como se lo ve. El maestro Zen Taisen Deshimaru dijo <em>&#8220;debemos comprenderlo con el cuerpo&#8221;.<\/em><\/p><p>De manera mucho m\u00e1s profunda, el Zen, dice que la persona en realidad no es cuerpo, no es mente, no es cuerpo y mente, no es cuerpo o mente, porque persona es un modo gen\u00e9rico y esquivo de designar la experiencia inmanente y global de lo humano residente en un cuerpo.<\/p><p>\u00a0<\/p><p><em>Bibliografia: <\/em><br \/><em>Zen, A. Silva, Ed. Bajo la Luna 2012.<\/em><br \/><em>The Bodhisattva Warriors, Nagaboshi Tomio, WeiserBooks 1994.<\/em><br \/><em>Meditating Selflessly, James Austin, MIT Press 2011.<\/em><\/p><\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bibliografia:<br \/>\nZen, A. Silva, Ed. 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