{"id":2213,"date":"2026-04-28T22:41:55","date_gmt":"2026-04-28T22:41:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/?p=2213"},"modified":"2026-04-28T22:52:44","modified_gmt":"2026-04-28T22:52:44","slug":"en-casa-en-el-infinito-roshi-joan-halifax","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/2026\/04\/28\/en-casa-en-el-infinito-roshi-joan-halifax\/","title":{"rendered":"En casa en el Infinito. Roshi Joan Halifax"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"2213\" class=\"elementor elementor-2213\" data-elementor-settings=\"[]\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-section-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-6511654 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"6511654\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-e1791f6\" data-id=\"e1791f6\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-33425f6 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"33425f6\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-text-editor elementor-clearfix\"><p style=\"text-align: center;\">Cada duelo es un territorio inexplorado, acompa\u00f1ar a los que sufren es un acto de amor incondicional, y en mi experiencia la pr\u00e1ctica de &#8220;Las Cuatro Moradas sin L\u00edmites&#8221; es el refugio seguro que necesitamos para continuar en este camino.\u00a0<\/p><p style=\"text-align: right;\">Julieta <em>Jikai<\/em> Becerril<\/p><\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-6e33bc8 elementor-section-full_width elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"6e33bc8\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-82f1527\" data-id=\"82f1527\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-b6e3acb elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"b6e3acb\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-text-editor elementor-clearfix\"><p style=\"text-align: center;\"><strong>LAS CUATRO MORADAS SIN L\u00cdMITES .\u00a0<\/strong><\/p><p style=\"text-align: left;\">Se llaman &#8220;Moradas&#8221; porque cada una de ellas es nuestro hogar, es el tesoro incondicional que siempre est\u00e1 a nuestro alcance, ya sea que estemos sufriendo, enfermos, muriendo o cuidando a aquellos que est\u00e1n enfrentado un duelo o la muerte.\u00a0 Al practicar las cuatro moradas sublimes, nos damos cuenta que son inherentes a nuestra naturaleza b\u00e1sica.\u00a0 Si las cultivamos deliberadamente en nuestras actividades, podemos reforzar su presencia dentro de nosotros.\u00a0 A medida que esa presencia se hace m\u00e1s fuerte tambi\u00e9n lo hace su cualidad ilimitada.<\/p><p><strong>La primera Morada sin L\u00edmite es &#8220;La Bondad Amorosa&#8221;,<\/strong> nos permite transformar nuestra sensaci\u00f3n de separaci\u00f3n y alineaci\u00f3n en amor. La pr\u00e1ctica contemplativa de &#8220;Amor Incondicional&#8221; nos recuerda que somos parte de un continuo, que somos unidad con todo.\u00a0 Cada vez que estrechamos la visi\u00f3n de lo que somos realmente, salimos del amor y caemos en el miedo. La Bondad Amorosa es muy relacional: solo funciona si se ofrece, si se entrega, si se comparte.\u00a0 No podemos atesorar el amor; el amor crece cuando lo damos.\u00a0 Cuanto m\u00e1s damos, m\u00e1s es nuestra capacidad de amar.\u00a0 As\u00ed es como la Bondad Amorosa se vuelve ilimitada.<\/p><p><strong>La segunda Morada sin L\u00edmite es &#8220;La Compasi\u00f3n&#8221;,\u00a0<\/strong>desarrollar la &#8220;Compasi\u00f3n&#8221; significa estar abierto al sufrimiento. Esto es un proceso gradual; a trav\u00e9s de la atenci\u00f3n plena empezamos poco a poco a ver el sufrimiento en nosotros y ser conscientes de que todos sufrimos de una manera u otra. La compasi\u00f3n,\u00a0 junto con la fortaleza, es lo que sostiene nuestro trabajo acompa\u00f1ando en\u00a0 la enfermedad, en la p\u00e9rdida y en todas las formas de sufrimiento. Es el conocimiento profundo de que no estamos separados del otro, para lo que requiere una capacidad de sentir y entender el sufrimiento del otro.\u00a0 Como ocurre en la bondad amorosa, es fundamentalmente interactiva, y al final no tiene ni sujeto ni objeto.\u00a0 El amor bondadoso y la compasi\u00f3n son el perfume de la interconexi\u00f3n. la fragancia de la no dualidad.<\/p><p><strong>La tercera Morada sin L\u00edmite es &#8220;La Dicha emp\u00e1tica o noble&#8221;,\u00a0<\/strong>La Dicha incluye tres aspectos: dicha por la fortuna de los dem\u00e1s, dicha por la virtud de los dem\u00e1s y dicha altruista, es decir, dicha general para el beneficio de los dem\u00e1s:\u00a0 la primera es la dicha que sentimos cuando nos damos cuenta de que alguien est\u00e1 en una situaci\u00f3n favorable, que esta libre de dolor, que ha dejado su historia atr\u00e1s y finalmente esta relajada y en calma.\u00a0 Este es el tipo de dicha que siente un cuidador cuando se entera de que un miembro amado se ha curado. Esta es la dicha que llena el coraz\u00f3n cuando le pasan cosas buenas a otra persona; la segunda es la dicha que uno experimenta al estar en presencia de la virtud amorosa de otra persona, esta es la dicha que se siente cuando estas en presencia de un gran maestro, de un padre cari\u00f1oso, de un amigo querido o de una persona maravillosa, su buen coraz\u00f3n activa tu buen coraz\u00f3n; la tercera es la dicha emp\u00e1tica y es la generaci\u00f3n de alegr\u00eda para beneficiar a los dem\u00e1s, la dicha altruista puede absorber y transformar la energ\u00eda de la depresi\u00f3n, de la l\u00e1stima hacia uno mismo, de la envidia, del resentimiento y de la ira. Es una expresi\u00f3n de la compasi\u00f3n en acci\u00f3n que est\u00e1 libre por naturaleza del narcisismo y de los pensamientos sobre uno mismo.<\/p><p>A veces generar dicha o alegr\u00eda puede resultar dif\u00edcil cuando algo bueno le ocurre a otro o cuando nos encontramos con una persona de gran integridad, o incluso aunque nos demos cuenta de que generar alegr\u00eda podr\u00eda de verdad beneficiar a otra persona.\u00a0 Simplemente, parece que no tenemos la energ\u00eda o la voluntad de despertar alegr\u00eda o dicha.\u00a0 El juicio y la envidia, las comparaciones y la inseguridad son elementos que estrechan nuestro mundo y hacen que la dicha emp\u00e1tica y altruista sea dif\u00edcil de experimentar.\u00a0 No obstante cuando un cuidador se ve desgastado hasta la m\u00e9dula puede sentir que no tiene los recursos para ofrecer nada m\u00e1s que negatividad o torpeza.\u00a0 En lugar de identificarnos con su depresi\u00f3n y consolarle, podemos mirar a trav\u00e9s de su sufrimiento, hacia un lugar libre de sufrimiento, afrontar su infelicidad con una dicha afectuosa podr\u00eda contagiarle al enfermo ese mismo estado de \u00e1nimo.\u00a0 Estudios recientes en el campo de la neurociencia nos ense\u00f1an que estas \u00e1reas del cerebro se pueden cultivar intencionalmente.\u00a0 Igual que el violinista cuyo talento a la hora de tocar aumenta con la pr\u00e1ctica, nosotros tambi\u00e9n podemos aumentar nuestra dicha con la pr\u00e1ctica. Cuando estamos acompa\u00f1ando en la enfermedad podemos tomarnos el tiempo para disfrutar con ellos de los regalos m\u00e1s sencillos de la vida; como un atardecer a trav\u00e9s de la ventana, el sonido y el olor de la lluvia, un concierto de piano flotando en el aire; con demasiada frecuencia solo vemos dolor, sufrimiento, neurosis; un aut\u00e9ntico manual sobre la desgracia delante de nosotros.\u00a0 Mira m\u00e1s profundamente y encuentra el buen coraz\u00f3n de esta persona, y perm\u00edtete encontrarte con el tuyo.<\/p><p><strong>La cuarta morada sin l\u00edmite es &#8220;La Ecuanimidad&#8221;,<\/strong> incluso algunas ense\u00f1anzas afirman que las otras tres moradas (cualidades) ilimitadas surgen de la ecuanimidad. La estabilidad mental de la ecuanimidad nos permite estar presentes con el coraz\u00f3n abierto, independientemente de lo maravillosas o dif\u00edciles que sean las circunstancias.\u00a0 En un momento dado tu hermano est\u00e1 vivo y al siguiente ha muerto en un accidente. Una ma\u00f1ana te encuentras un bulto en el pecho y tu vida cambia de una forma que no hubieras imaginado.. Una tarde el m\u00e9dico te anuncia que tienes un c\u00e1ncer inoperable y que te quedan tres meses de vida. Un a\u00f1o m\u00e1s tarde, libre de c\u00e1ncer, tienes que volver a recuperar tu vida.<\/p><p>Plantar semillas de amabilidad, de amor, de compasi\u00f3n y de alegr\u00eda nos ayuda a cabalgar sobre las olas del cambio sin ahogarnos.\u00a0 La ecuanimidad, enraizada es el dejar ir, es la capacidad de estar en contacto con el sufrimiento y al mismo tiempo no verse arrasado por \u00e9l.\u00a0 Se puede pensar en la ecuanimidad como en ese estado del ser no parcial: no imparcial, sino no parcial.\u00a0 Acogemos a todos los seres con el mismo coraz\u00f3n, aceptando igualmente el sufrimiento y el gozo. Hay personas que creen que la ecuanimidad ha de excluir el afecto, pero ese no es el caso. M\u00e1s bien al contrario, amamos a todos los seres por igual, de forma serena y continua, mientras navegamos sobre las olas del cambio.<\/p><p>Mi experiencia ma ha demostrado que resulta muy f\u00e1cil perder el delicado equilibrio de la ecuanimidad.\u00a0 La ecuanimidad, una cualidad mental profunda alimentado por el abono de nuestros muchos fracasos, nos proporciona una espalda fuerte que sostiene a nuestro tierno coraz\u00f3n.\u00a0 Es una joya que brilla con una compasi\u00f3n radiante. brind\u00e1ndonos una frescura apacible.<\/p><p>Esa frescura y esa calma surgen de una mente estable, una mente que no est\u00e1 atrapada en los fuegos de la agitaci\u00f3n, del odio, del aferramiento o de la confusi\u00f3n.\u00a0 Con la ecuanimidad como la estrella que nos gu\u00eda, una alquimia de la gratitud y del bienestar se abre en nuestras vidas, arraigadas en nuestra pr\u00e1ctica de atenci\u00f3n plena. Nuestra atenci\u00f3n y nuestra concentraci\u00f3n se vuelven m\u00e1s constantes y m\u00e1s afinadas, y nuestra capacidad para ver la naturaleza de la verdad, de la vida y de la muerte se torna m\u00e1s profunda.<\/p><p>&#8220;Todos los seres son due\u00f1os de su propio karma.\u00a0 Su felicidad y su desgracia dependen de sus acciones, no de lo que yo desee para ellos&#8221;. Esto puede sonar duro, brusco, pero es cierto. Una de las expresiones de la ecuanimidad es la compasi\u00f3n inexorable.\u00a0 Otra forma de hacer realidad la ecuanimidad es cultivar la capacidad de amar a todos los seres sin distinciones. Una tercera dimensi\u00f3n ser\u00eda cultivar la capacidad de mantenernos erguidos en medio de una &#8220;cat\u00e1strofe total&#8221;.<\/p><p>Vivir en el hogar de lo ilimitado, nutrir las habilidades de la bondad amorosa, la compasi\u00f3n, la dicha altruista y la ecuanimidad, nos ayuda a vivir la experiencia de estar con el proceso de morir como una forma pr\u00e1ctica de convertir el sufrimiento en libertad.<\/p><p>El fil\u00f3sofo Spinoza nos recuerda que todas las cosas nobles son tan dif\u00edciles como escasas.\u00a0 Al sentarnos con aquellos que est\u00e1n muriendo, al igual que nosotros mismos, que tambi\u00e9n estamos muriendo, por favor, no olvidemos esa visi\u00f3n de liberarse del miedo y del sufrimiento. El camino hacia la realizaci\u00f3n de esta visi\u00f3n es un viaje noble que nos proporciona fortaleza de car\u00e1cter, precisamente por todos los obst\u00e1culos que encierra.\u00a0 Aprovech\u00e9moslo todos.\u00a0 Hagamos uso de ellos.<\/p><p style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/p><\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Being with Dying, 2008 by Joan Halifax, Editorial Kair\u00f3s, S. A.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2224,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2213","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/lotus-flowers-water-lilies-flower-flower-wallpaper-beautiful-flowers-aquatic-plant-nature-flower-background-nuphar-blossom-bloom-bloom-lotus-231509.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2213","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2213"}],"version-history":[{"count":19,"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2213\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2233,"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2213\/revisions\/2233"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2224"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2213"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2213"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.oceanodecontemplacion.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2213"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}